Esta es la primera travesía sería con el Atlantis, primer tramo del traslado a aguas Atlánticas. Unos días antes nos desplazamos Fuco y yo para preparar el barco y tenerlo todo listo para la llegada del resto de la tripulación. Viveres, herramientas, probar sistemas, planificar la ruta, mucho trabajo para tres días antes de la partida.

El segundo día bajamos el barco al agua para empezar a poner todo en marcha, neveras, motor, baños, todo lo que lleva agua debe ser probado. Con el inmenso travel lift de la marina, en un momento el Atlantis ya con bandera Belga, esta en el agua.

Facil de manejar con este travel lift

Fácil de manejar con este travel lift

Un paseito hasta el agua

Un paseito

Bajando el Atlantis al agua

Casi estamos

Por fin el Atlantis ya está en el agua y podemos revisarlo. Lo primero cambiar el anemómetro que nunca pensariamos que lo ibamos a necesitar tanto. La ayuda inmejorable de Jean Cloude dueño anterior del Atlantis con su nombre original Saranaïa V.

Voluntario Fuco

La salida fue divertida, todos los tripulantes llegaron en hora y despues de dejar el coche y despedirnos del personal de Marina Navi Service siempre muy atentos, y de revisar los partes meteorológicos, salimos siendo viernes por la tarde rumbo a Palamós. Los tres partes que consultamos nos daban un viento de 20 nudos del norte y en algún momento 25 nudos.

ruta san louis palamos

 

Una vez fuera del canal de navegación del puerto de Marsella vimos unas nubes, sospechosas, con bastante aparato eléctrico pero pensamos que nos pasarían por la popa. Enseguida se establecieron los 20 nudos de viento y el Atlantis con este viento de largo corría rondando los 11 nudos y planeando hasta los 12 nudos con frecuencia. Todos estábamos euforicos y contentos ya que a esta velocidad la travesíaa sería más rápida de lo esperado y la nueva adquisición estaba resultando un éxito. Un par de horas despues el viento subió a los 35 nudos con rachas de 40-45 con la llegada de las nubes y tuvimos que rizar para poder ir algo más cómodos.

Cuando estaba en el camarote descansando y viendo que la velocidad del barco se mantenía, Fuco gritó, no tenemos Timón!!!!!!. Todos salimos como una exhalación y revisamos que estaba pasando y vimos que una pieza del reenvio de los guardines se había roto y no teníamos forma de tener gobierno del barco. En estos minutos sorprendentemente el barco mantenía un rumbo algo más abierto pero muy estable. Pusimos el piloto automático y solucionado el problema temporalmente.

Una vez tranquilizados los ánimos, refelxionamos y pensamos cómo íbamos a entrar en puerto y supusimos que habría un timón de respeto por alguna parte. Como no conocíamos el barco demasiado bien, nos pasamos una horita revisando todas las partes del barco, moviendo equipajes, camas, tablas, todo y no encontramos nada. Llegamos a la conclusión de que no había timón de respeto y que entraríamos con el piloto automático y una barca nos custodiaría para ayudar en la maniobra.

Efectivamente llegamos a las doce de la mañana y con la pericia de Enric entrando en este puerto que conoce tan bien, y gracias a que el viento había caido hasta una ligera brisa de dos nudos, amarramos sin problema y a tiempo de poder tomar un buen arroz y unos pescaditos en el restaurante del club.

Atlantis en Palamós

Durante la noche el génoba quedó mal enrollado y se deterioró bastante.

Fuco y Andrea en Puerto de Palamós

Fuco y Andrea encantados con la llegada

Ha sido una experiencia magífica donde he podido comprobar la necesidad de revisar personalmente los elementos de seguridad y también no creerse demasiado los partes meteorológicos, sobre todo en zonas como el Golfo de León famoso por sus nortes.

Muchas gracias a toda la tripulación, Andrea, Clara, Jaume, Enric y Fuco, por su pericia y tranquilidad que es la mejor forma de pasar estos tragos.