Esta travesía fue bastante más tranquila que la anterior. La tripulación quedó reducida de la anterior etapa a Andrea, Fuco, Enric y yo. No es que los demás desertaran después de la nochecita que pasamos por el golfo de León pero no había tantos días disponibles.

Tomando rumbo directo al Cabo la Nau, empezamos con buen viento de tramontana por la aleta, aunque después de veinte millas, y según el pronóstico de Enric, conocedor excepcional de esta costa, el viento acabó y tuvimos que recurrir al motor.

Pasamos Cerca de Islas Columbretes esa misma noche doblamos, el Cabo la Nao. Llegamos a Cabo de Palos también de noche y por fin rumbo a Cabo de Gata. Al amanecer después de haber pasado Gata, el viento volvía a aparecer y un aceptable noreste de 15 nudos nos dejaba ceñir e ir a vela después de tres días y más de 400 millas. Pasamos el día haciendo bordos y disfrutando de la vela hasta que por la tarde el role más temido llegó, con un potente viento del oeste que nos obligó a ceñir hacia el noroeste.

Según mis cálculos ya que el control del gasoil lo llevamos a estima, nos quedaban relativamente pocas horas de combustible por lo que en esa ceñida hacia el noroeste marcamos rumbo al puerto de Almerimar, que pertenece al ayuntamiento de El Ejido, y pisamos tierra después de cuatro días. Es un puerto cómodo y bastante resguardado con buenos servicios y buen sitio para dejar el barco una temporada ya que el precio de la estancia es muy razonable.

Puerto Elejido

A medida que nos adentramos en el mar de Alborán, las corrientes, el viento y el mar que generaba dificultaba demasiado nuestro avance, por lo que decidimos pegarnos a la costa para poder ir más cómodos. Durante toda la noche nos avanzamos a buen ritmo para aparecer por la mañana a unas sesenta millas de Gibraltar.

El mar de Alborán nos acompañaron delfines jugando con la proa del Atlantis, mientras seguían bancos de pescado.

La llegada a Gibraltar y la visión de África es imponente y para mi un punto singular por el que tenía ganas de pasar.

Aqui se quedará el Atlantis durante cuatro semanas hasta que vengamos a buscarlo para la próxima travesía.

Una buena travesía, 603 millas y una gran compañía gracias a Andrea, Fuco y Enric.