Los días pasaron entre arreglos, visitas y cenas, muy agradables y divertidas pero dejando poco tiempo para descansar. En esta manga cambiamos a dos tripulantes, Eduardo y Siegmar tenían que volver y vinieron Françesc y Alberto, experimentados navegates también. El Jueves, día de la salida, pasamos toda la mañana cargando viveres, estibando, arreglando los papeles para dejar la isla y a las doce con poco viento estábamos listos delante de Ilha das Cabras donde se había puesto la salida. Una boya de desmarque justo delante del puerto para que nos pudieran ver desde el espigón. Con menos de un nudo de viento, la organización decidió retrasar, una hora para que por lo menos los barcos pudiesen ir aun par de nudos. En ese tiempo hasta unos delfines se acercaron a algún barco, lo que aprovecharon para darse un baño con ellos.

Nosotros salimos con el asimétrico, que nos dió cierta ventaja hasta que el viento roló y nos costó virar la boya de desmarque. Creo que tengo que encargar un código cero para poder ceñir con poco viento. Tardamos diez horas en que entrase un poco de viento y por fin a las once de la noche empezó a soplar un viento de norte, de nueve nudos, que nos permitía navegar con alegría. En esta manga teníamos claro que el tema de la meteorología era fundamental y conseguimos a un informador, Jordi, que nos iba informando de por donde estaban las bajas y a que rumbos no deberíamos navegar. Esta ayuda fue fundamental ya que entre las indicaciones de Jordi, la velocidad que conseguimos con el asimétrico y nuestro buen criterio, no estuvimos más que unas horas en una encalmada a tres nudos, durante todo el trayecto.

Los días pasaron y navegábamos a buen ritmo, disfrutando de las noches tranquilas y de la selección de vinos que llevábamos a bordo. Realmente una plácida navegación hacia el contiente. Durante la tercera noche, comenzó a hacer una ronda de comunicación es un barco que iba a motor hacia La Rochelle. Preguntaba a todos los que veía por el AIS (nostros lo teníamos estropeado y no nos identificamos) rumbo y tripulación. Aunque afables no nos parecía muy normal. Al día siguiente, este mismo barco empieza a emitir por emisora una llamada para pedir un litro de aceite para el motor, lo que nos pareció muy extraño. Un barco pidiendo un litro de aceite para el motor y que pululaba por el medio de la nada, llamando por la emisora y pidiendo tripulación y rumbo… De repente nos lo encontramos de proa a rumbos encontrados y nos sorprendió de tal manera, que nos pusimos todos alerta con los prismáticos para identificar a los tripulantes. Era un barco de 11 metros con tres tripulantes y fianlmente solo fue un susto, pero en medio del Atlántico te sientes totalmente indefenso, no solo ante los elementos, si no que también ante cualquiera que tenga malas intenciones.

Pasado este trago, celebramos el cumpleaños de Enric que cumplia un año más disfrutando de la vela que es una de sus pasiones y que mejor lugar que navegando por el Atlántico. Felicidades y a seguir navegando mucho más. A falta de una tarta, lo celebramos con más vino fuet de Girona y cava. Debido al poco tráfico que había por esa zona, pudimos pasar una tarde estupenda.

Desde el principio decidimos ganar norte ya que los modelos estadísticos y los sabios de la meteorología auguraban que entraría norte. Con viento del este subimos y subimos y el norte no llegaba, hasta que roló a noreste y llegamos a la conclusión de que teníamos que ganar este aunque sacrificáramos algo del norte. Navegamos así dos días y a doscientas noventa millas de la costa, por fin entro el norte con 12 nudos. Nuevamente tiramos de nuestro asimétrico y el barco empezó a navegar cada vez más rápido hasta que llegó a los 12 nudos de velocidad igual que el viento real. Generábamos tanto aparente que teníamos el viento de través y el barco iba cómodo y rápido. Durante todo el día mantuvimos el rumbo casi directo a destino y esta velocidad. Cuando se acercaba la noche valoramos seguir con genova para evitar posibles problemas ya que con 189 metros, si se lía por la noche puede ser complicado arrirlo sin dañarlo. Con la luna que había, la mar poco formada y con lo bien que navegaba el barco, decidimos mantener el asimétrico puesto, lo que nos permitió llegar al alba a cien millas de la costa. Una noche estupenda de navegación disfrutando de una preciosa luna y el ruido del barco y las olas.

Por la mañana Jordi nos comunicó mediante un mensaje en el telefono: «No sois conscientes de las encalmadas de las que os habéis librado, seguir así». Esto nos animó mucho a parte de saber que íbamos segundos y que con mantener la velocidad teníamos el puesto asegurado.

Al amanecer estaba de guardia y vi una forma rara en la botavara. Cuando me acerqué mis peores sospechas se hicieron realidad y puede comprobar que la botavara se había soltado del pinzote que la fijaba al mastil. Una vez vovlimos a la calma y reflexionamos sobre la posible solución, fui a buscar la remachadora y entre todos conseguimos colocar la botavara, pasamos un rizo por detras del mastil tenśandolo para poder mantener fija la botavara pegada al pinzote mientras remachábamos. Una vez realizada la operación y viendo que la solución era definitiva, cambiamos el rumbo al 270 para coger el viento por el través y dirigimos rumbo a Bayona a nueve nudos y con ganas de llegar. Pasamos el dispositivo de tráfico y comprobamos la cantidad de barcos que pasan por estas costas.

Dispositivo de separación de tráfico

Dispositivo de separación de tráfiico barcos a babor y estribor

Al anochecer empezamos a ver la costa y los faros que marcaban la entrada a la ría de Vigo. A muy buena velocidad llegamos hasta cabo Silleiro y cuando estábamos cerca de las islas Estelas, el viento cayo de golpe dejándonos clavados y sorprendidos de lo radical del cambio. Poco a poco fuimos ganando metros hasta que conseguimos pasar la meta más o menos a las 3.30 de la mañana despues de haber conseguido hacer unas tres millas en cuatro horas.

Gran travesía donde hemos disfrutado de  buenos vientos, delfines, y muchas reparaciones. En este tipo de travesías ves lo importante que es el estar preparado y ser autónomo. Tener herramientas y repuestos para poder salir de situaciones tan comprometidas como quedarse sin botavara es importante haberlas previsto. A medida que se hacen reparaciones en puerto es bueno ver que herramienta has utilizado y valorar si la debes llevar o no, esto incluye tornillería que utilizas, remaches, bridas, juntas, etc.

Al llegar al club, vaciamos la basura ya que empezaba a oler con cierta intensidad en el camarote de proa, así como las botellas utilizadas y disfrutamos de un «desayuno» en el club y sobre las cinco de la mañana nos fuimos a dormir.

dispositivo_localizatodo

Dispositivo de Localizatodo muy útil y no ocupa casi nada.

Contento de haber podido hacer una regata de este tipo y de poder haber comprobado como el Atlantis navega perfectamente en cualquier tipo de viento y mar. La tripulación nuevamente excelente, pasamos muy buenos ratos disfrutando de conversaciones y reflexiones ya que aunque tardamos un día menos que a la ida, seis días y sus seis noches son muchas horas para poder hablar.

Muchas gracias a todos los que habéis ayudado desde tierra y mar a poder realizar esta travesía. Jordí el noveno tripulante con sus parte meteorológicos, Ana, Jose y demás socios del Angra Iate Club que nos ayudaron a reparar el Atlantis y abastecernos llevándonos en sus coches particulares. Al presidente del Club Augusto que nos consiguió un velero para arreglar el génova. Juan de Nautica Area que ayudó a preparar el Atlantis para que el motor no fallara en ningún momento, a todo el mundo que nos animaba por internet, Pirracas, socios del Liceo de Bouzas, a mis padres y como no, gracias a la excelente tripulación Siegmar, Edurado, Francesc, Enric, Alberto y Xoan

Finalmente y como mención especial, muchas gracias a Clara, que a parte de ayudar en muchas cosas, si no se hubiese quedado con mi otra tipulación, que no es fácil, durante estas tres semanas, nada de esto hubiese sido posible.

Seguimos con proyectos en el Norte y en el Sur. Islas del norte como Irlanda e Inglaterra y al sur Madeira y Canarias.  Aunque mientras tanto seguiremos costeando y buceando hasta la nueva gran escapada.

Hasta la próxima.