Excelente destino Córcega en el Farners un X-Yacht 412, donde compartimos camarote Ramón, Josep María, Eduardo, Sigmar y evidentemente el armador Enric. La salida desde Palamós tranquila y sin más que absoluta tranquilidad, rumbo este y una distancia total de 251 millas, hizo que en 40 horas pudiéramos estar en Calvi pueblo al norte de la costa oeste de la isla. Escaso viento aunque durante once horas conseguimos remontar bastante la media gracias a un fresco viento de aleta.

Enric Reparando un patin de la mayor

Enric Reparando un patin de la mayor

La navegación fue tranquila y desgraciadamente bastante motor por falta de viento.

Enric y Eduardo

Por fin llegamos a Calvi donde fondeamos y pasamos la noche en una cala cercana y solo al día siguiente visitaríamos el pueblo.

Por la mañana nos acercamos al puerto donde poder repostar agua y víveres, para poder seguir bajando la costa.

Calvi está totalmente orientada al turimso y está organizada con una calle principal con restaurantes cafeterías bordeando la línea del puerto y luego una calle paralela posterior con tiendas de subneirs y alimentación.

Después de esta escala comenzamos a costear y fondeamos en diferentes lugares, todos protegidos del viento, lo que permitía dormir como en puerto. La costa carece de construcción alguna y apenas se ven las carreteras, muy disimuladas por la espesa vegetación. Pasar unos días fondeando en esta costa es muy recomendable por la ausencia total de ruido y contaminación lumínica que nos deja ver el firmamento a la perfección pudiendo practicar el reconocimiento de astros y constelaciones.

El puerto de Porto una tienda de alimentación, varias de subvenir y muchos restaurantes.

Uno de los fondeos más bonitos, aunque todas eran espectaculares, cerca del puerto de Porto.

El estrecho de Gárgali realmente es recomendable aunque con agua muy tranquila ya que es estrecho y cala 3 metros según nuestra sonda. Cómo no, el agua color turquesa permite ver todo el fondo, y las aves que anidan en la isla Gárgali le da mucho ambiente a la zona. El estrecho es bastante visitado con lo cual es fácil cruzarse con otras embarcaciones en la parte más estrecha, por eso lo mejor, ir despacio.

Como curiosidad encontramos este contenedor flotante donde ya no hace falta bajar a tierra a descargar la basura. Es buena idea pero habría que probar con las gaviotas atlánticas.

papelera en el mar

En la zona de la Reserva Natural de Scandola se ve que el hombre no ha tocado nada más que alguna exigua carretera disimulada por la vegetación. Precioso, solo pongo algunas fotos ya que esta zona se merece un post completo. Hay sitios donde no se puede fondear más que de día (lo avisan unos carteles pegados a las rocas por todo la zona) por lo que hay que ir a algún sitio donde se pueda fondear fuera de la reserva.

Finalmente y después de una navegación algo más ventosa y lloviznosa, llegamos a Ajaccio donde pasamos una noche espléndida cenando en un pequeño restaurante del centro. Tiene cierto ambiente de puerto de tránsito de barcos, con locales pequeños y muy amenizados por música en directo. Al llegar a puerto vimos los partes meteorológicos y se preparaba una buena tramontana para el martes, aunque empezaría a afectar a la costa catalana el lunes. Con este parte y con la previsión de que esta situación duraría unos cinco días, decidimos salir al día siguiente sábado ya que si no serían demasiados días a la espera.

La vuelta fue tranquila aunque llegando a Palamós el lunes empezamos a notar el inicio de la tramontana con lo que navegamos a vela y nos divertimos un poco. Eso si, la noche anterior una tormenta bastante intensa, nos dio algún susto, sobre todo a mi que estaba en la guardia y veía las luces de los rayos bastante cerca. Para quitar el miedo no hay como pasar por alguna tormenta de vez en cuando.

Una experiencia muy buena de navegación y un destino realmente impresionante. Como única advertencia hay que tener calma en las marinas ya que la respuesta no es en absoluto rápid o desembarcar para poder conseguir amarre o respuesta, en vez de hacerlo por emisora. La única pena ha sido el no poder llegar al estrecho de Bonifacio, del cual también me quedé sin llegar por el lado de Cerdeña en una travesía de hace unos años. Una muy buena disculpa para volver a estas aguas tan agradables. Lo que es indiscutible es que en buceo esta isla tiene más de un centro por pueblo y el trasiego de neumáticas con buceadores es constante. El próximo viaje habrá que traer el equipo y bajar a ver que hay por estas costas.

Como despedida de este post, agradecer a Enric haberme invitado a otra singladura donde he aprendido muchas cosas y haber disfrutado con la tripulación durante estos diez días juntos, y al resto de la tripulación ya que ha sido un placer navegar con vosotros.